domingo, 25 de noviembre de 2012

Senderos primitivos del Cares: Cámara,Inabio,Bersolina...

SENDEROS PRIMITIVOS DEL CARES: 
CÁMARA,SEDO INABIO,BERSOLINA

DISTANCIA TOTAL: 15,5 KILÓMETROS
DESNIVEL ACUMULADO: 1.750 METROS 

DESCARGA DEL TRACK EN ESTE ENLACE (Hay que tener cuidado ya que la pérdida de satélites es una constante en el recorrido) 


Nota:  recorrido difícil, tanto en longitud, desniveles, como por los lugares tan intrincados por los que discurre. Se trata por tanto de una actividad en la que es necesario cierta experiencia montañera y aunque técnicamente no es nada complicada, si existen varios sedos aéreos no aptos para personas con vértigo.
La toponimia usada en la explicación, así como alguna reseña histórica del recorrido ha sido sacada del fantástico libro de Francisco Ballesteros:


TRAMO 1:  CAIN - COLLADA DEL CUEBRE




Salimos de Caín tomando la única carretera de acceso que tiene este pueblo y que lo une con el valle de Valdeón, para nada más atravesar el puente que cruza el río Cares tomar un camín a nuestra izquierda que gira en dirección norte. Pasamos junto a unas cabañas que dejaremos a nuestra izquierda,  obviando el sendero que parte a nuestra izquierda y las atraviesa. 
 Ganamos altura y salimos a un terreno despejado y rocoso.  Desde aquí  vemos el recorrido que haremos para atravesar este espolón que tenemos ante nosotros.  Antes de llegar a dicho paso obviaremos un sendero más marcado y que asciende a nuestra derecha en busca del Sedo Mabro, camino más usado para bajar o subir de la canal de Dobresengos.



Este bonito tramo, con algún paso armado se denomina "El Canto"  (520 m.). 

 

El sendero va girando y comienza a descender  para dirigirse hacia la riega Casiellas, riega que discurre por la parte inferior de la canal de Dobresengos. En la otra vertiente podemos ver el lugar por donde ascenderemos hasta Cueva Cámara a través del Puntedo.



El Cares, la canal y la senda homónima, la tendremos durante este tramo a vista de pájaro.



Al fondo de la riega se encuentra la majada Casiellas y el puente homónimo que cruza el Cares



Cruzamos la riega Casiellas (460 m.) y seguimos por la ladera contraria, un tramo casi llano en el que el sendero aún permanece marcado y con llamativos tramos armados.




Las vistas sobre la "Garganta Divina" son espectaculares.



Más de 100 metros por debajo de nuestros pies, casi en nuestra vertical se encuentra  la majada Casiellas.



El camino va perdiendo su traza mientras se dirige al Puntedo, un llamativo paso tallado en la roca. Pasado el Pontedo vemos por donde discurre el ascenso hacia Cueva Cámara.


Atravesando el paso del Puntedo (520 m.), realizado a golpe de barreno



Tras el Puntedo llegamos a la Canal de la Cámara por la que subimos un tramo hasta desviarnos a la izquierda por un estrecho canalizo cubierto de vegetación que nos lleva hasta Cueva Cámara.


Para entrar en el canalizo nos encontramos con que este tramo está practicamente cerrado por la vegetación, haciendo dificil avanzar.


En el tramo final del canalizo unas losas de piedra colocadas como escalones facilitan el ascenso. Finalmente llegamos al impresionante "paré"  en el que vemos restos de murias contruídas para refugio de los rebaños. Cueva Cámara propiamente dicha la podemos ver al final del "paré" en la parte superior de la denominada "traviesa de Cámara".


Disfrutamos un buen rato de las vistas espectaculares que tenemos.



Nos fijamos detenidamente en el llamativo paso del "Canto" por el que hemos venido desde Caín.



Desde Cueva Cámara (650 m.)comenzamos un fuerte descenso a través de la Tarugada, el sendero está poco marcado por esta zona.



Tenemos que descender en busca de la canal de Trescamara, la cruzaremos por un lugar en el que la canal está muy poco marcada y que parece solo un pedrero que se precipita sobre el Cares.  Luego por un sendero algo más marcado y con algún paso armado llegaremos al punto donde nos uniremos al camín que asciende desde el puente Bolín a través del paso de La Tranvía. En este punto haremos un drástico giro hacia nuestra derecha para ascender por el Robledal en busca de la Cuesta Duja.



Cruzando la canal de Trescámara (540 m.), como vemos tras ella el camín se encuentra muy bien marcado.



Llegamos al punto donde nos unimos con el mencionado camino que viene del paso de La Tranvía, estamos a una altitud de 580 m.  Hacemos un brusco giro hacia nuestra izquierda, Aquí comienza el fuerte ascenso por el Robledal, de su topónimo solo quedan como testigos unos pocos ejemplares.



En la parte superior del Robledal la pendiente es muy fuerte y se asciende por una empinada canal, el camino asciende hasta un circo rocoso vertical que parece imposible superar.



Pero cuando estamos ante el vemos que el sendero lo sobrepasa por un espectacular paso que supera este circo rocoso y que nos alza a la collada que da paso al Pardo de Cuesta Duja



Este sendero fue abierto en los años 40 por Leoncio, un pastor de Caín fallecido poco después de realizar este asombroso trabajo.  



Llegamos a la collada (870 m.) situada junto al Canto Recidroño y que da paso al Pardo de Cuesta Duja, a nuestra izquierda tendremos las cúpulas de la parte alta de la canal de Recidroño, que parecen inmensos soportes de las amplias praderías de la cuesta Duja.




Ascendemos por el Pardo en dirección a la Cuesta Duja atrás vemos la collada y el Canto Recidroño.



Llegamos a otra pequeña collada (940 m.) que nos abre ante nuestros ojos la Cuesta Duja, las praderías en esta ocasión muy agostadas nos permite un descanso a tan vertical recorrido.



  Hemos de cruzarlas en dirección norte en muy ligero ascenso hacia la Colladina del Descanso que vemos en la foto.



Parece mentira que en medio de un terreno tan agreste y vertical pueda encontrarse este otro tan apacible.  Un autentico oasis entre tanto caos calizo.



El sendero poco marcado faldea la parte inferior de Cuesta Duja de forma ligeramente ascendente. Una llambria lisa y plana nos indica el punto donde se encuentra el Colladín del Descanso (1.020 m.) también llamado Collaín de las Mueldas. Como indica su topónimo es un lugar indicado para un descanso y para contemplar las cumbres del Occidental que se precipitan sobre el Cares.



Mirando hacia la otra vertiente, en concreto las abruptas estribaciones del Jultayu, podemos ver el recorrido que haremos por la tarde en nuestro regreso a Caín.


Trás el merecido descanso seguimos recorriendo los últimos metros de esta Cuesta Duja. Aunque parece que lo más lógico es remontar la pequeña crestería que tenemos hacia el norte, lo que hemos de hacer es seguir por la ladera en ligero descenso hasta llegar a la Collada del Cuebre situada a los pies de una vertical peña. Para llegar a ella tendremos que hacer un corto paso de destrepe en el que hay que pasar con cuidado.



TRAMO 2:  COLLADA DEL CUEBRE - INICIO DE LA CANAL DE TREA



Llegamos a la Collada del Cuebre (1.010 m.).  No se trata de una collada al uso, amplia y abierta, sino que se trata de  simplemente una pequeña abertura en la cresta que nos da paso a la Canal del Cuebre situada en la otra vertiente.
Hacia dicha canal descenderemos atravesando un precioso sedo que nos conduce a la parte central de la canal.



Llegamos a la parte central de la canal cubierta por un precioso hayedo.  Los primeros metros bajaremos por el centro de la canal.







El sendero se aparta poco a poco del centro de la canal del Cuebre hacia nuestra derecha, abandonandola totalmente y en ligero descenso irá  buscando a media ladera  la canal de la Ría.

Atravesamos la Canal de la Ría  (810 m.) un poco por debajo de unos enormes bloques desprendidos de las alturas desde la canal del Agua.  Dicha canal la vemos mirando la parte superior de la Ría. Quizá sea una de las canales más agrestes e intrincadas del Cares y por la que se puede acceder al jou de los Cabrones tras salvar más de 1.000 metros de duro desnivel.



Seguimos un recorrido ligeramente descendente dejando a nuestra izquierda la canal de la Ría y a nuestra derecha las verticales paredes que nos separan de la canal de Piedrabellida.  Nuestro objetivo será un marcado collado que vemos al norte de nuestra posición.  Se trata del Collado Ventaniella puerta de acceso a la canal de la Raiz. 



Abandonamos el sendero jitado que se dirige al Horcado Turonero, justo cuando este empieza a ascender por un marcado canalizo y descedemos ligeramente pegados a la pared caliza en busca de la rampa herbosa que nos conducirá al collado Ventaniella.



Collado Ventaniella (755 m.).  Desde aquí tenemos esta espectacular visión de la agreste canal de la Ría. Un sitio en el que vale la pena detenerse y contemplar largo rato esta maravilla.



En la otra vertiente tenemos la rectilínea y muy pindia canal de la Raiz, por la que hemos de descender unos 150 metros de desnivel

 


El descenso es vertiginoso, pero el pedrero que cubre la canal no es tan estable como parece y  en esta ocasión nos llevamos un buen susto al soltar unas piedras de considerable tamaño.



Es muy importante tener en cuenta que a a la altura aproximada de unos 590 metros, hemos de abandonar la canal de la Raíz por nuestra derecha, ya que es el punto donde arranca el sedo Inabio. Deciros que no es fácil dar con el a simple vista, hemos puesto un jito para marcar el punto donde arranca, pero la inestabilidad del pedrero seguramente hará que dure muy poco colocado.
Así comenzamos a subir el precioso Sedo Inabio. Aunque ahora nos pueda parecer imposible debido a lo poco transitado de esta zona.  Era el sedo Inabio un paso muy usado por los pastores, de echo ya se menciona en escritos del año 1449.
Ahora aún podemos disfrutar de  este paso, unas veces tallado para formar escalones y con pequeñas armaduras para asegurarlo, consiguiendo que a pesar del abismo que hay a nuestros pies no entrañe ningún peligro, siempre que por supuesto se avance con cuidado.
 Es tal la verticalidad aparente del lugar en el que está tallado este sedo que los viandantes de la Ruta del Cares, miraban sorprendidos nuestro paso por tan inaccesible lugar.

 


Una vez terminado el sedo llegamos a la campera de Impividre (665 m.).  Desde este punto daremos vista al Pando Culiembro, lugar donde nos uniremos a los senderos que descienden de la canal de Piedra Bellida o del Horcado Turonero.
Por aquí descendimos hace apenas un mes y cuyo reportaje podéis ver en este enlace:   http://losdelasclaras.blogspot.com.es/search/label/Orandi



Desde el Pando Culiembro, un vistazo a la parte final de Piedra Bellida y la cuesta de los Areños por donde desciende el sendero que baja del Horcado Turonero.



Traspasamos el Valleyu del Pando y seguimos descendiendo en dirección norte atravesando las praderías del Pando Culiembro, cuya cabaña dejamos a nuestra izquierda.



El descenso en busca de las aguas del Cares no tiene perdida ya que el camino se encuentra bien marcado.  En el descenso pasaremos junto a las ruinosas cabañas de La Quintana, en las que en primavera las ortigas, de un tamaño considerable, invaden totalmente el camino.  El último tramo del descenso que nos lleva hasta el Cares, el sendero tallado en la roca salva el corte vertical  por medio de unos resbaladizos y precarios peldaños de piedra, que tendrían su "peligro" si no fuera por la colocación de un cable que facilita su descenso. Estos peldaños nos depositan en la Puente Vieya.



Al cruzar la Puente Vieya si nos fijamos a nuestra izquierda podemos apreciar las Oyas de Doñea. Corriente de agua que surge de una caverna y se precipita al Cares.



Un sendero remonta los casi 100 metros de desnivel que nos restan para llegar a la altura de la senda y canal del Cares, haciendolo a la altura de la majada Culiembro. Aquí tomaremos esta senda en dirección a Caín



En nuestro avance por la cómoda pista observamos a nuestra izquierda en toda su totalidad la rectilínea canal de la Raiz por la que hemos descendido en su parte superior hasta encontar el Sedo Inabio.



Hemos de llegar hasta las cercanías del puente Bolín, donde unos metros antes, arranca el sendero que asciende por la canal de Trea.
Como curiosidad sobre este puente Bolín decir que el antiguo, construido de cemento, se construyo a raíz del miedo que paso Juan Antonio Aguilar, jefe de las obras del canal, fue destruido por una roca en 1944. Todavía se pueden observar los restos unos metros arriba y que se llamaba puente de Trea. Para sustituir a este puente se construyó otro de madera y que pasó a denominarse de Bolín, en honor de Luís Bolín Bidwel, director general de Turismo por entonces, y que colaboró en su construcción con cinco mil de las antiguas pesetas, puestas de su propio bolsillo.
No fue hasta 1975 en que Eléctrica de Viesgo sustituyo el antiguo puente de madera por la actual estructura metálica, que ha sido renovada hace una década por las autoridades del Parque .




CANAL DE TREA - CAÍN



El ascenso a la canal de Trea, no se hace en un primer momento por dicha canal ya que su parte inferior es totalmente impracticable.  Lo hacemos por un sendero muy marcado que sube por terreno muy pindio, por una loma que separa las canales de Trea a nuestra izquierda y Cabrerizas a nuestra derecha (aunque no son visibles ninguna de las dos).  Una vez la senda se adentra en el Monte Cabrerizas el desnivel disminuye y de forma oblicua nos dirigimos hacia la canal de Trea.



Una vez abandonado el monte Cabrerizas entramos en la canal de Trea. No obstante hemos de abandonar dicha canal por debajo de la fuente de Cuarroble (860 m.), en el punto que la canal se estrecha. Girando a nuestra izquierda como vemos en la foto.



Nos hemos de adentrar en el monte  los Plagamones  que ascendemos ligeramente en diagonal, en busca del Collado del Torno, no existe sendero alguno y si algún jito que nos ayuda en nuestra orientación




Llegamos al Collado Torno(990 m.) otro impresionante mirador en esta ocasión del macizo Central y las canales que de este se precipitan hacia el Cares. Pero la falta de tiempo no nos hizo disfrutar lo que hubiéramos deseado de este precioso balcón.



Desde el collado, un estrecho y muy pendiente canalizo, el Callejo del Torno  nos descenderá al centro de la canal de la Teja



Cruzamos la parte cimera de la canal de la Teja y remontamos por el otro extremo a un nuevo collado.  Hacia atrás vemos este tramo que hemos recorrido en el descenso desde el collado el Torno.



Desde este nuevo collado (960 m.) tenemos ante nosotros la Bersolina, topónimo con el que se denomina toda esta pindia ladera herbosa que nos separa del siguiente collado (el collado de Hierbas Altas). Desde aquí seguiremos un tramo pegados a la pared rocosa del canto las Cabras, por una estrecha trocha colgada al vacío. Estamos en el  Travieso La Bersolina.




 Luego se abre ante nuestros pies una estrecha canal por la que descenderemos, ayudados por unas armaduras en el sendero.




Cruzamos la pindia ladera de la Bersolina ante los imponentes farallones del Canto las Cabras que la cierran por su parte superior, en este tramo hemos de prestar un poco de atención  debido a lo inclinado de esta ladera y la existencia de algo de gravilla que hace fácil un resbalón de no muy recomendables resultados.



Tras el paso de la Bersolina, un corto pero duro ascenso nos alza al collado de Hierbas Altas (1.015 m.) otro inigualable mirador sobre el macizo Central.






Desde Hierbas Altas, tenemos a vista de pájaro la población de Caín.



La primera parte del descenso lo haremos en dirección suroeste por zona arbolada, y siempre pegados a las laderas que se precipitan del Jultayu, hasta que al llegar a la altura de la riega de las Hojas (900 m), hacemos un brusco giro a nuestra izquierda para descender por el valle que forma esta riega por su vertiente izquierda.
  Luego tras el Posadorio, el desnivel disminuye y nos iremos separando de dicha riega, abandonándola por completo al superar el colladín de Picachel (770 m.) y a continuación la Pandiella Vaqueriza donde existe una construcción de piedra con unas antenas.
Aquí comienza el descenso por la Cuesta Taranos, una amplia ladera que da vista a Caín hasta un punto donde giramos bruscamente a nuestra derecha a toparnos con la curiosa cabaña de Boas (650 m.)



Desde Boas el sendero marcado nos desciende por antiguos cierres muriados de praderías ya en su mayor parte abandonadas hasta llegar a Caín. Lástima que este último tramo la falta de luz no haya permitido que hiciéramos buenas fotos.