lunes, 24 de febrero de 2014

Hasta siempre amigo

HASTA SIEMPRE AMIGO CARLOS

Hoy nuestro grupo de montaña ha quedado muy tocado.  Nos ha dejado para siempre un gran montañero, para mi de los mejores que he conocio.  Pero nos ha dejado algo mucho más importante:  Un gran amigo y un gran compañero.

Se que siempre estarás con nosotros, muy cercano a esas montañas que amaste tanto.  Y para nosotros siempre estarás en nuestro recuerdo y en nuestro corazón.

HASTA SIEMPRE CARLOS


Como último regalo me gustaría dejarte los pensamientos y sensaciones que has dejado en todos nosotros.  Una muestra clara de lo que eras como montañero, pero sobre todo lo que eras como persona:

"La montaña que nos da tantas alegrías hoy nos ha mostrado su lado más amargo. Nos ha llevado a una persona que apreciabamos mucho. Solo nos queda consolarnos con la idea de que lo último que vío ante sus ojos fue lo que más le gustaba contemplar: las altas montañas y el siendo un protagonista en medio de ellas.
Ahora la parte realmente dura la tienen sus familiares más cercanos a los que mandamos nuestro más sentido pésame y todo nuestro apoyo.
Os puedo asegurar que siempre que miremos para un sedo, que miremos para un risco o una peña vertical, siempre nos acordaremos de nuestro "rebeco" Carlos. Nunca olvidaremos el llegar a un collado, descansillo o donde quiera que por supuesto el nos había sacado ventaja, verlo sonriendo mientras "echaba un pito".
Hasta siempre amigo y compañero".
   Jonatán Crespo



"Gracias x tu amistad, x enseñarme a amar la montaña como nadie, x rebequear juntos, x todos esos sitios preciosos q me enseñaste, x esos cigarrinos q fumabamos en cada cumbre, gracias x la complicidad. Gracias x ser el mas grande montañero q he conocido jamas. X tu humildad, tu cariño, tu vitalidad, tu saber estar. Siempre te querre y estaras conmigo en cada cumbre q haga. Te quiero querido amigo"     David Coballes



"Hoy estoy de luto por un gran amigo y compañero que nos ha dejado prematuramente haciendo lo que más amaba, que no era otra cosa que subir montañas.
Seguro que sigues subiéndolas allá donde quiera que estés.
El otro día pusiste en un comentario que aún te quedaba para estar por encima de las nubes. Hoy ya son ellas las que nunca estarán por encima tuyo.
Te llevaré siempre conmigo en mi mente y en mi corazón.
Un eterno abrazo, tocayo.
"
   Carlos Sedeño


"Estoy convencida de que a muchos os habría encantado conocerle, nunca había visto a nadie disfrutar tanto de la montaña, era su vida. Es difícil hacerse a la idea de que no me volverá a guiar y a enseñar los rincones mas bonitos de Asturias, de que no estará a mi lado para cumplir todos esos objetivos y sueños que ya teníamos planeados para este verano.
En parte, gracias a Carlos mi pasión por la montaña cada día crecía más, pero hoy esa pasión se ha ido de golpe, hoy odio la montaña, odio a Peña Vieja, me ha quitado a la persona en la que mas confiaba a la hora de salir de monte, me ha quitado a un grandisimo amigo.
Sé que muchas veces sus golfucas ( ChAd ZaleZ Solita Lzcn y yo ) le sacábamos de quicio por ir demasiado lento, o por pararnos a hablar o por hacernos las remolonas a la hora de subir un pico pero él siempre nos mostraba su mejor cara y tal vez por eso nos conquistó y le quisimos desde el primer momento. Nadie tiró y dio tanto por nosotras como él.
Aún no me había vengado de todos esos sitios tan jodidos por los que me has metido durante este tiempo, pero algún día me vengaré golfuco.
Y no sé el tiempo que necesitaré para recuperarme de esto porque ha sido un golpe duro, y no sé si volveré a ver la montaña de la misma manera, lo único que sé es que te voy a echar un montón de menos Cabralitos.
"Lau tira parriba que esto ye muy fácil eh""

Laura Martínez González 

 
"Descansa en paz, amigo, descansa en paz Carlos, un placer haber compartido contigo rutas por esas montañas de Asturias y de León, mucho mejor persona que montañero y con un corazón más grande que su amor por el monte. Siempre te recordaré con una gran sonrisa y un pitillo en la mano disfrutando viendo como los demás sufríamos por esas cuestas de dios... Siempre te recordaremos."
Jose María Suarez Garmón.  

lunes, 17 de febrero de 2014

VIAJE A TURQUÍA (DIA 8: PAMUKKALE)

VIAJE A TURQUÍA  (DÍA 8: PAMUKKALE )

Abandonamos la Capadocia después de una estancia inolvidable de 4 días. Que podéis ver en estos enlaces.


  - Capadocia (Valle de Ihlara y Rosa, ciudad subterranea de Derinkuyu)
- Capadocia (Valles de la Capadocia: Rojo, Blanco y de las Palomas)
- Pamukkale 
- Ruinas romanas de Afrodisias   
 - Ruinas romanas de Éfeso  


Tomamos un vuelo de bajo coste en el aeropuerto de Kayseri que por unos 50 euros nos llevaría hasta el aeropuerto de Izmir (Esmirna) en el sureste de Turquia.

En el mismo aeropuerto alquilamos un vehículo por un par de días con el que aprovechamos para visitar Pammukale, Afrodita y Efeso.

Nuestro primer destino sería Pamukkale. Nos separan un total de 220 kilómetros, pero todos ellos por buena carretera.


 
Llegamos al atardecer y tras dejar nuestras maletas en el hotel, nos dirigimos a lo que venimos a ver en este pequeño pueblo.

Pamukkale quiere decir en turco "Castillo de algodón" y es una palabra que lo define muy bien, ya que en la parte alta del pueblo nos encontramos con un alto acantilado de una blancura deslumbrante.
Fuentes calientes de entre 30 y 50º C con una gran cantidad de sales calcáreas, han moldeado la montaña desde hace miles de años, en una cascada de extrañas formas, fosilizadas y de una blancura deslumbrante.

La entrada costaba en 2013 unos 10 euros al cambio y está abierto todos los días 24 horas, en la entrada se incluye a parte del paseo por los manantiales, la visita a la interesante Hierápolis romana situada en lo alto del acantilado.
Junto con Hierápolis, Pamukkale, está declarado Patrimonio de la Humanidad desde 1988. 
 El yacimiento tiene tres taquillas y tres aparcamientos de pago, nosotros entramos por la entrada sur en la parte inferior del acantilado, donde existe una laguna artificial donde podemos dar un tranquilo paseo.




Este fenómeno natural produce gruesas capas blancas de piedra caliza y travertino que bajan en forma de cascadas por la ladera de la montaña, lo que da la sensación de estar ante una catarata congelada. Estas formaciones también adquieren el aspecto de terrazas de travertino en forma de medialuna que contienen una capa de agua poco profunda dispuestas en el tercio superior de la ladera formando escalones, que oscilan de 1 a 6 metros de altura, o estalactitas que sostienen y unen estas terrazas.



Desgraciadamente, el yacimiento no fue protegido en el pasado, y todos los hoteles de alrededor hicieron piscinas para recoger agua de las fuentes calientes.  Como resultado los manantiales quedaron secos.
Además, se construyó una rampa de asfalto para acceder a la parte principal. Los turistas se paseaban con los zapatos puestos, se lavaban con jabón y champú en las pozas, subían y bajaban por las laderas montados en bicicletas y motocicletas.   Las manchas comenzaban a recubrir la blancura de antaño.
Finalmente las autoridades han puesto en marcha un plan de protección y restauración del yacimiento con el apoyo de la Unesco.  Se han demolido todos los hoteles, y las horas de turistas que desfilan todo el verano están canalizadas para que atraviesen solo una pequeña zona del yacimiento.



Esta zona ha sido recreada con pequeñas piscinas artificiales imitando las creadas por la naturaleza.  Y para proteger la blancura del blanco travertino, es obligatorio atravesar todo el yacimiento descalzo.
Aunque es cierto que este tramo es artificial.  El encanto de la blancura de toda la montaña, junto con la agradable sensación de mojar nuestros pies en las cálidas aguas termales, nos pareció una experiencia inigualable.



Debido a este proceso de regeneración se ha reconducido el agua del manantial por un canal que circula próximo a la rampa utilizada por los turistas.  Es por esto que la mayoría de las pozas naturales que vemos a nuestra izquierda cuando ascendemos estén secas.  De esta forma se permite que vayan poco a poco blanqueando al sol, y recuperando el esplendor pasado.
En la parte de arriba existen otras pozas naturales que si tenían agua, no obstante por temporadas también las secan, redirigiendo el agua, para evitar que puedan mancharse.



En las pozas artificiales que encontraremos podemos pegarnos un chapuzón (aunque cubren muy poco).



Llegamos a la parte alta del acantilado, donde comienza la visita de la Hierápolis romana.



La ciudad fue establecida por Eumenes II, rey de Pergamo, alrededor de 180 a.C. Colapsó luego de un terremoto durante el reinado de Tiberio en el año 17. La ciudad fue reconstruida, y tuvo significativas transformaciones en los siglos II y III que le hicieron perder todo su antiguo carácter helenístico para convertirse en una urbe típicamente romana. En ese período, se convirtió en importante centro de descanso veraniego para los nobles de todo el Imperio, que acudían a ella atraídos por las aguas termales. Posteriormente bajo dominio bizantino, cayó en poder de los selyúcidas en 1210. Fue destruida completamente por un terremoto en 1354.



Mientras caminamos a la parte norte de las ruinas.  Observamos a nuestra izquierda otras zonas de la formación caliza pero más deteriorada.







 La ciudad alberga tres necrópolis, al sudoeste, al norte y al este. Siendo uno de los mayores y mejor preservados cementerios de Anatolia.



Se conservan las puertas de la ciudad, construidas en diferentes épocas:  Una de ellas es esta que vemos en la foto. Puerta de Domiciano, construida por Julio Frontino, procónsul de Asia Menor en los años 82-83, durante el imperio de Domiciano.



Las puertas del norte y del sur están unidas por una vía de columnas, a cuyos costados se hallan importantes construcciones. Se trataba de la vía Plateia, que constituía la vía principal de Hierápolis.

 




La Plateia contaba con una anchura de trece metros y  atravesaba  la ciudad de norte a sur. Esta importante calzada se hallaba pavimentada con grandes bloques de caliza.



El  teatro fue construido durante la dinastía flavia, durante la reconstrucción de la ciudad realizada en ese período. Durante el principado de Septimio Severo (193-211 d.C.) fue reformado y enriquecido con estatuas y relieves.



Tras su restauración, podemos rememorar su pasado esplendor observando los frisos con escenas mitológicas de Apolo y Artemisa. Se han conservado treinta de las cuarenta y cinco filas de asientos con que contaba el teatro.



Pero si hay un momento que hace aún más mágico este lugar, es el atardecer.  El blanco predominante hasta ahora, da paso a tonos violetas y rojizos que se reflejan en las pequeñas pozas, creando un atardecer único en belleza.








jueves, 13 de febrero de 2014

Peña Busllar y Camín de la Foz de Gobezanes

PEÑA BUSLLAR Y CAMIN DE LA FOZ DE GOBEZANES

DISTANCIA TOTAL   6,5 KILÓMETROS
DESNIVEL ACUMULADO 650 METROS

PLANO DEL RECORRIDO


Nuestro punto de partida hoy, será el  pueblo casín de Gobezanes (620 m.).  Uno de los pueblos más bonitos y mejor conservados de este concejo.




Muchas de las casas de esta pequeña población, por suerte han sido restauradas manteniendo su arquitectura popular.



 




En la parte alta del pueblo tomamos una amplia pista, hormigonada en gran parte que asciende en dirección norte hacia la collada de Arnicio.  En esta pista encontramos las marcas del GR 102 "Ruta del Sellón" que sigue el recorrido del antiguo camino romano que entraba en Asturias por el puerto de Tarna y llegaba hasta Infiesto.  
Por desgracia la construcción de pistas han destruido gran parte del antiguo empedrado, cuya mejor conservación lo encontramos en las proximidades del collado del Sellón.
Este tramo que vamos a ascender está totalmente destruido por otra insufrible pista de hormigón.
Llegamos al punto que vemos en la foto donde tenemos a nuestra derecha el hermoso valle del arroyo Trespandu, poblado por verdes praderas y alguna cabaña (740 m.)




Nada más cruzar la riega de Trespandiu, cuando la pista acomete una fuerte subida para abandonar este coqueto valle, hemos de abandonarla por nuestra izquierda para tomar un camino que asciende por la derecha del valle.



En un principio el camino está perfectamente marcado, dejando a nuestra izquierda las praderas del valle de Trespandu 



El camino solo sirve para dar servicio a las fincas del valle y muere en una de ellas.  Por ello nos subimos a la loma que cierra el valle por la derecha y seguiremos ascendiendo por ella en dirección noroeste.  En la parte alta de las praderías que cubren el valle vemos el grupo de cabañas que forman la majada de Panizales.  Por encima de estas alcanzamos a ver la cumbre que ascenderemos en el día de hoy: Peña Busllar o Tejeira.



La ascensión la haremos por una clara vallina, denominada Valle L' Picu que nos dejará practicamente en la cumbre.



La ascensión no tiene pérdida ninguna ya que remontaremos la vallina por su fondo hasta su parte final muy cercanos a la cumbre de la peña Busllar.  



Alcanzamos la cumbre de la Peña Busllar o Tejeira, como reza el antiguo buzón de cumbres situado en su cima (1.234 m.)



 Al no encontrar en kilómetros a la redonda ninguna cumbre con altitud superior a esta de Busllar, las vistas son magníficas.  Esto tenemos hacia el este



Hacia el sur-sureste vemos toda la cresta que se precipita sobre la foz de Gobezanes (por donde luego pasaremos) y también podemos observar todo el itinerario de subida que hemos realizado desde Gobezanes (en la foto puse Govezanes, en algunos mapas encontre este pueblo con "v")





Hacia el sur el embalse de Tanes.  Lástima la mala visibilidad por la posición del sol.



Hacia el oeste destaca la piramidal silueta de la Xamoca y a su derecha la sierra de Peña Mayor.



Vamos a realizar el descenso en dirección oeste para buscar el amplio collado del Llanón, divisoria de aguas entre el Nalón al sur y el valle de la Marea que vierte al Piloña hacia el norte.  En un primer momento vemos demasiado pindio el descenso por esta vertiente, así que avanzamos por la cresta en dirección norte buscando un punto más asequible para el descenso.


 



Seguimos unos metros por la cumbrera hasta que encontramos el paso que nos permite bajar hacia el collado.



Una vez situado en el collado del Llanón (1.065 m.) giramos a nuestra izquierda para descender en dirección sur hacia Priede.
Como nuestro objetivo es alcanzar el antiguo camín que de Priede se dirigía a Gobezanes atravesando la foz de Gobezanes, vimos que no era necesario llegar al pueblo de Priede sino que iríamos más directos arrimándonos a la peña Busllar buscando los senderos de ganado que hay en su falda. 
No obstante si no queréis complicaros la vida podéis bajar por la pista que se toma en las cabañas que hay por debajo del Llanón y que os depositarán en Priede sin pérdida alguna  (pero ya sabéis los que seguís este blog que no nos gustan las pistas y las evitamos siempre que es posible)




Llegado el punto donde seguir pegados a la peña no es demasiado cómodo, saltamos un cierre de fincas situado a nuestra derecha para entrar en una pradería de grandes dimensiones conocida como la Llosona (880 metros)



Seguimos descendiendo por las praderías sin alejarnos demasiado de los contrafuertes calizos de la Peña Busllar hasta el punto que vemos en la foto donde encontramos una portilla metálica (780 m.) que nos da acceso a un camino que viene, o nos lleva (según se mire) al pueblo de Prieres.
Este punto es inconfundible porque salimos junto a otra llana pradería con chavola donde la dueña (con la que estuvimos charlando), tiene el prado lleno de plásticos, cedes y otros objetos de colores para espantar según ella al "ferre" que le come todas las semanas alguna gallina.

Desde este punto un vistazo atrás hacia el collado Llanón y el itinerario de descenso.



En este punto hemos de arrimarnos totalmente a la peña, dejando a nuestra derecha las lindes de las fincas del pueblo de Prieres.  Y ya no abandonaremos la franja de monte bajo que discurre paralela a las estribaciones calizas de la peña Busllar.
En un primer momento el sendero está un poco cerrado por la maleza, pero según vamos descendiendo, la cotoya y el bardial pierden entidad.



Nos vamos alejando de Prieres y el descenso en busca del valle del río Orle se hace mucho más pronunciado.



Unos 100 metros antes de llegar al fondo del valle encontramos con el precioso camino empedrado que unía antiguamente los pueblos de Prieres y Gobezanes.



Este fabuloso camino carretero utilizado para el paso de carros, animales y personas antes de la construcción de la carretera actual, era el único paso para salvar la corta pero vertical foz de Gobezanes y de esta forma acceder a la parte alta del valle de Orle.



Según nos comentó un vecino de Gobezanes, este camín ya en los años 50 no tenía uso para la circulación de carros o vehículos pero si lo usaban los habitantes de ambos pueblos para comunicarse entre ellos.  Por suerte su traza y sus espectaculares armaduras todavía se conservan en buen estado y permiten un tránsito sencillo por el.



Uno de los puntos más espectaculares donde el sendero a golpe de barreno cruza una de los espolones calizos que descienden desde las alturas de la Peña Busllar.



Hacia abajo totalmente encajonado discurre el río Orle y el trazado de la actual carretera 



El sendero en ligero descenso cruza una amplia canal donde los argayos han destrozado parte de la caja del antiguo camino.



Cruzamos otro espolón calizo ayudados por estas espectaculares armaduras.



Un vistazo atrás desde el último canto rocoso que supera el camino.
La foz de Gobezanes es corta, apenas llega al medio kilómetro.  Pero el trazado de este camino a pesar de ser breve ha sido uno de los puntos fuertes del día.



Nada más doblar el canto (donde existe un poste eléctrico) el sendero entra en una zona boscosa y donde encontramos una bifurcación.  La de la derecha en descenso nos lleva a la carretera, por ella podremos ascender hasta Gobezanes donde tememos el vehículo.  El de la izquierda asciende por el bosque hasta alcanzar unos prados situados al oeste de Gobezanes.  Solo es buscar la portilla de entrada a dichos prados y ascender por el camino que da servicio a los prados hasta alcanzar el pueblo de Gobezanes.