miércoles, 3 de julio de 2013

TURQUIA (DIA 1: ESTAMBUL)


INTRODUCCIÓN 

Existen vuelos directos a Estambul desde varios aeropuertos españoles, pero para ahorrar unos ciento y algo euros, pillamos un vuelo con escala (2 horas en París) y nos salió el vuelo por unos  170 euros, ida y vuelta (gastos y tasas incluidos), desde Madrid.

Lo primero a  tener en cuenta al llegar al aeropuerto de Estambul es pasar por el control de visado y pagar 15 euros, en las oficinas se lee “VISA”.

La moneda oficial de Turquía es la Lira turca, por tanto hay que cambiar los euros que llevemos, recomiendo cambiar lo mínimo posible a la llegada al Aeropuerto, ya que el cambio es el peor con diferencia.  Los mejores sitios para cambiar moneda lo encontramos en la zona del Gran Bazar.

El aeropuerto se encuentra a unos 30 minutos, en vehículo, del casco antiguo de Estambul.  Mi recomendación es que contratéis un transfer a través de Internet.  A vuestra llegada os estarán esperando y no hace falta ponerse a regatear con los taxistas, además os saldrá más barato.  Nosotros lo hicimos   por 15 euros los dos.

Respecto a los hoteles, poco puedo deciros ya que la oferta es muy amplia.  Durante mi búsqueda si pude llegar a la conclusión de que los hoteles son algo más caros que en España y que la calidad de las estrellas es muy inferior a la nuestra.  No obstante creo que pillé una buena oferta a través de Travelrepublic, el hotel era el L1 Estambul, el precio era de unos 55 euros la noche con desayuno. 
El emplazamiento era ideal a solo unos cientos de metros de la Mezquita Azul, Santa Sofía, Topkapi....  El personal amable y la habitación limpia aunque bastante pequeña.  El desayuno se servía en la azotea con unas vistas espectaculares, erá abundante aunque no muy variado, formado en su mayoría por el típico desayuno turco compuesto de: pepino, tomate, huevo cocido, queso y fruta.

 
RECORRIDO POR ESTAMBUL PRIMER DÍA


Nuestra primera mañana la comenzaremos con la visita al palacio de Topkapi, que quizá sea la visita que lleve más tiempo de todas las que se pueden hacer en Estambul.
 Para llegar a su entrada hemos de pasar por la parte trasera de la magnífica Santa Sofia, que visitaremos al día siguiente y de la que hablaré con más detalle en la próxima entrada.  Aunque grandiosa por su tamaño, hay que reconocer lo poco estético que es "el corsé de piedras" de los contrafuertes antisísmicos  que recargan la arquitectura.  Sin embargo, sin ellos, los muros no habrían soportado la presión de la cúpula.


A los jardines del palacio de Topkapi se accede a través de la Puerta Imperial (foto inferior) construida por Mehmet el Conquistador en 1478, como lo atestigua una inscripción sobre el arco.  La puerta sigue estando vigilada por guardias armados.


Antes de cruzar la Puerta Imperial, tenemos a nuestra derecha  la fuente del  sultán Ahmet III. fue construida en 1728, con una llamativa cubierta.  En cada ángulo había un sebil, donde el caminante podía calmar su sed con el agua que le presentaban unos criados.


Cruzamos la Puerta Imperial y nos adentramos en los jardines del patio de los Jenízaros. A la izquierda, como veis en la foto, se encuentra la iglesia de Santa Irene, una de las más grandes iglesias bizantinas de la ciudad.  Construida en el siglo VI por el emperador Justiniano.  Es una de las pocas iglesias bizantinas que no fue transformada en mezquita tras la conquista.


Para llegar al segundo patio del palacio hay que atravesar la monumental puerta de la Salud. Encargada por Solimán el Magnifico en 1524, fue diseñada y construida por prisioneros húngaros.
El soberano era el único que tenía derecho a franquear esta puerta a caballo.
Aquí se sitúan las taquillas para sacar la entrada al palacio.  El coste de la entrada en junio de 2013 es de 25 liras (unos 10 euros según el cambio vigente en esta fecha que fuimos)


Entramos en el patio de Ceremonias, un gran patio en donde se desarrollaba la vida pública del palacio.
Vamos a continuar la visita entrando en el tercer de los patios del palacio a través de la puerta de la Felicidad, que vemos en la foto.  Dicha puerta era guardada por eunucos blancos y solo era accesible al sultán y sus allegados.



Nada más cruzar la puerta nos encontramos con la sala de Audiencias (edificio que vemos en esta foto). Revestida de magníficos azulejos, en ella el sultán recibía al Gran Visir y a los altos mandatarios.



Esta cola que vemos en la foto, es la habitual para ver uno de los platos fuertes de este palacio:  Las salas del tesoro.  Las riquezas que veréis aquí (y que no podréis fotografiar) desbordan lo imaginable : Candelabros de 48 kg de oro macizo con 6.666 diamantes incrustado. El hancer o puñal cuya vaina es de oro y diamantes y el célebre "Diamante del Cucharero", la pieza más prestigiosa del tesoro: de 86 kilates y rodeado de 49 brillantes, lo  convierten en el 5º mayor diamante del mundo. La historia de esta joya es peculiar.  Al parecer alguien la encontró en el siglo XVII entre un montón de basura.  Un avispado joyero la adquirió por tres cucharas, de ahí su nombre.


Entre las 4 salas del tesoro nos podemos asomar a una terraza desde la que se puede disfrutar de una bella vista del Bósforo.


Seguimos nuestro recorrido por el palacio entrando en el cuarto de los patios, conocido como el jardín de los tulipanes, flor favorita del sultan Ahmet III (siglo XVI)


En el podemos observar  el quiosco del sofá (Quiosco de Mustafá Pasa).


Otro de los edificios que encontramos en este cuarto patio es la sala de circuncisión (que vemos en la foto), decorada con esplendidas cerámicas.



Sala de las Circuncisiones y estanque


 Un lugar masificado como marco perfecto para una foto es el baldaquín del sultán Ibrahim, con un llamativo dosel de bronce dorado y con unas inmejorables vistas sobre el Bósforo


El edificio más interesante de este cuarto patio es el Bagdad Köşkü (Pabellón de Bagdag), revestido de azulejos de Nicea  y paneles de madera con incrustaciones de nácar, posee una cúpula espectacular.
Bajo la cúpula se ha instalado un brasero de cobre que fue regalado por Luis XV al sultán de la época.


Otra de las visitas fundamentales de Topkapi es el harén.  La entrada es adicional y el importe es de 15 liras.
 El harén se compone de cerca de 300 habitaciones, de las que solo se visitan unas 20.
El número de mujeres que vivían en el harén era alrededor de unas mil.
 Lo primero que vemos al entrar es el patio de los eunucos. El Harem hasta el 1485 era supervisado y estaba protegido por una legión de eunucos blancos, a partir de 1485, blancos y negros, y a partir de 1550, solamente negros, la mayoría eran abisinios y enviados al sultán por el pachá de Egipto.


Tras dejar atrás los aposentos de los eunucos, entramos en lo que propiamente era el harén.
 Con excepción del sultán y de sus hijos, el médico, los músicos y los obreros para el mantenimiento y las reparaciones, y por supuesto los eunucos, ningún hombre tenía derecho a penetrar en este universo cerrado, que parecía más una institución religiosa que un lugar de libertinaje.


El lugar preferente entre las mujeres, lo ocupaba en primer lugar la madre del sultán, y luego las favoritas (entre cuatro y ocho).  Aquí vemos una de las habitaciones de las favoritas.


Aquí teneis el   patio de las favoritas gran patio construido a mediados del siglo XVIII


Dejamos el palacio de Topkapi y nos acercamos a la cercana cisterna de Yerebatan .
La cisterna Yerebatan fue construida en el año 532 por Justiniano, es la más grande de las 60 cisternas que fueron construidas en Estambul durante la época Bizantina, participaron 7.000 esclavos, se utilizaba como depósito de las aguas traídas a través del acueducto de Valente, para abastecer al Palacio de Topkapi.
La cisterna tiene 140 m de longitud y 70 m de ancho, una capacidad de aproximadamente  100.000 toneladas del agua. La estructura se sujeta sobre un total de 336 columnas, repartidas en 12 filas de 28.
Esta cisterna fue explorada durante la Primera Guerra Mundial; entonces se podía visitar en barca.


Para su construcción se utilizaron columnas de diferentes estilos, corintias y algunas dóricas, la mayoría de las columnas son de granito y algunas de mármol. Las columnas son procedentes de templos paganos de  Anatolia


Una columna nos llama poderosamente la atención, se trata de la Columna de las Lágrimas. Esta columna posee nódulos, imitando un tronco de árbol o también de lágrimas.


En el extremo de la cisterna nos encontramos 2 columnas que descansan sobre sendas cabezas de Medusa.   En la Antigüedad, las esculturas cabezas de medusa servían para desviar las influencias maléficas. Se puede suponer que se han colocado aquí por el mismo motivo.



Nos dirigimos ahora al Gran Bazar construido en el siglo XV, es el más grande de Turquía y el mayor mercado cubierto del mundo. Esta abierto todos los días, excepto domingos y los días de fiestas nacionales.  Existen varias puertas por las que se puede acceder a su interior.  Nosotros entramos por la puerta Beyazit


El gran bazar está formado por unas 60 calles y 4.000 tiendas ocupando una superficie de más de 200.000 metros cuadrados. Diariamente recibe entre 250.000 y 400.000 visitantes.  En su interior trabajan unas 20.000 personas.  
Es el paraíso de las copias de las mejores marcas y modelos de bolsos, ropa deportiva, zapatillas de deporte, relojes, etc....
Algunas de las calles, tienen techos abovedados  decorados con pinturas y algunos con mosaicos y mármoles de colores.


El regateo es un paso imprescindible, sin embargo a diferencia de lo que me encontré en algún país árabe, el acoso de los vendedores no es tan agobiante. Suelen ser muy educados si por supuesto nosotros no somos desagradables.


Vale la pena perderse por los recovecos del Bazar y llegar a las trastiendas, donde podemos ver como los artesanos crean sus obras, o como en este caso,  primitivos talleres en los que se confeccionan telas, o como este bobinas de hilo.


En la foto vemos el quiosco oriental.  Fue construido en el siglo XVII y era usado como salón de te por el sultán, desde donde podía observar las idas y venidas sin ser visto.


Salimos del gran Bazar y nos adentramos en la plaza de Bezayit desde la que contemplamos la Mezquita de Bezayit. Fue el sultán Bayezit II quien la mandó construir.  Fue realizada entre los años 1500-1505. Por desgracia se encontraba en obras.


Junto a la plaza Bezayit encontramos una de las puertas de entrada a la Universidad de Estambul.


En un extremo de la plaza de Bezayit, situado entre la mezquita y el bazar, encontramos un mercado de trapicheo de objetos de dudosa adquisición, más adelante una puerta nos conduce a un patio interior donde encontramos el Bazar de los Libros, está situado en el lugar donde ya en tiempos de Constantinopla, existía un mercado.
  En sus tiendas   se pueden se encontrar: libros de texto,   novelas y tratados históricos, coranes e incluso ejemplares ilustrados y tiendas de láminas


Para terminar un día de caminata, la mejor manera es tomando una caña de "Efes", la cerveza más común en Turquía.  Hay que tener en cuenta que hay muchos locales que no venden alcohol, siendo fácil encontrarla en cualquier establecimiento de las zonas turísticas. Su precio no baja de 8 liras la pinta (50 cl.).


No hay comentarios :