🏔️ Peña Michu invernal desde el Puerto de San Lorenzo
Hay rutas que cambian por completo cuando llega el invierno, y esta es una de ellas. Lo que en verano sería un paseo sencillo por la montaña, con nieve se transforma en una experiencia muy distinta, donde las condiciones mandan y cada paso cuenta.
En esta ocasión partimos desde el Puerto de San Lorenzo, con el objetivo claro: alcanzar la Peña Michu y regresar por el mismo itinerario. Un recorrido conocido, pero que bajo el manto blanco ofrece otra cara mucho más exigente y, al mismo tiempo, más especial.
❄️ Condiciones de la ruta
El día se presentaba perfecto para las raquetas. La nieve estaba blanda, profunda en algunos tramos, lo que hizo el avance bastante más trabajoso de lo habitual.
📊 Ficha de la ruta
- 📍 Inicio / Fin: Puerto de San Lorenzo
- 🗺️ Zona: Teverga / Somiedo
- ⛰️ Cumbre: Peña Michu
- 📏 Distancia: ~10 km (ida y vuelta)
- ⏱️ Tiempo total: 4 – 5 h (variable en invierno)
- 📈 Desnivel positivo: ~400 m
- 🔄 Tipo de recorrido: Lineal (con variante de descenso)
- 🧭 Dificultad (verano): Fácil
- ❄️ Dificultad (invierno): Moderada (según condiciones)
🧭 Recorrido
Dejamos el vehículo en el Puerto de San Lorenzo (1.347 m), histórico paso natural entre los valles de Teverga y Somiedo. Desde aquí arranca el antiguo Camín Real de la Mesa, una de las vías más importantes de la historia de Asturias.
Por este camino transitaron pueblos prerromanos, romanos, viajeros medievales y arrieros durante siglos. Fue objeto de mejoras en el siglo XVI por orden del obispo Fernando de Valdés Salas y, ya en el XVIII, se adaptó para el paso de carros por mandato del regente Gil de Jaz. Su importancia decayó con la apertura de la carretera de Pajares, quedando relegado en parte por su carácter estacional, ya que la nieve lo mantenía cerrado durante buena parte del año.
🥾 Primeros pasos
Salimos siguiendo el trazado del Camín Real en dirección sur, por una pista que avanza por la línea de cumbres separando las vertientes de Teverga y Somiedo.
Sin pérdida, continuamos por la pista que gira a la derecha, dejando a ese lado el valle somedano de Villamor y acercándonos poco a poco a las estribaciones de la Peña el Cuervo.
🌳 Tramo boscoso y braña
El camino se suaviza y atraviesa en ligero llaneo una zona boscosa donde se mezclan acebos, abedules y hayas, aportando un contraste muy bonito, especialmente en invierno.
Más adelante, la pista vuelve a orientarse al sur y afronta un último repecho que nos conduce hasta la Braña de Piedraxueves (1.540 m).
El topónimo podría derivar de Petra Jovis, haciendo referencia a un posible lugar de culto al dios Júpiter. No es difícil imaginar este punto como enclave simbólico en plena vía de comunicación histórica. Aquí existió además una antigua venta que daba servicio a los viajeros del Camín Real.
En la braña encontramos una fuente abundante y, justo detrás, aparece ya nuestro objetivo del día: la inconfundible silueta de la Peña Michu.
❄️ Hacia la cresta del Michu
A partir de aquí, la pista se difumina en la amplia vega de Piedraxueves. Con nieve, el terreno se transforma por completo y cualquier traza desaparece, permitiendo múltiples opciones de ascenso.
En nuestro caso, evitamos la subida directa y optamos por una variante más estética: giramos hacia la derecha, en dirección suroeste (SO), para alcanzar la collada la Fuexa y recorrer la cresta completa.
🌄 Collada la Fuexa: pausa con vistas
En la collada la Fuexa hacemos una pequeña parada para reponer fuerzas y tomar aire antes de afrontar el tramo de cresta.
El lugar invita a detenerse. Las vistas se abren hacia las cumbres del entorno, ofreciendo ese tipo de panorámicas que siempre merece la pena saborear con calma.
Además, las previsiones anunciaban un aumento de la nubosidad a lo largo de la jornada, así que no había duda: era el momento perfecto para disfrutar del paisaje… y para aprovechar a hacer unas cuantas fotos antes de que el cielo cambiase.
🏔️ Tramo de cresta: el punto clave
Desde la collada La Fuexa, en condiciones normales, apenas nos separa un corto desnivel de la cumbre de Peña Michu. Un tramo sencillo y evidente… pero que en invernal puede cambiar bastante.
La cresta está claramente marcada por un cierre de alambre. Habitualmente, se progresa por el lado derecho de la cresta, donde el terreno es más amable y permite avanzar con total comodidad,
Sin embargo, la acumulación de nieve en la vertiente derecha era considerable dificultando mucho el avance. Esto nos obligó en varios puntos a cambiar al lado izquierdo del cierre, donde la nieve estaba más venteada.
A medida que avanzamos, la cresta va perdiendo inclinación hasta alcanzar un pequeño collado previo a la cima, donde ya se intuye claramente el vértice geodésico.
Desde este punto, el terreno se suaviza y desaparecen las dificultades. Eso sí, con la nieve blanda que encontramos, nos tocó abrir huella con paciencia, avanzando de forma lenta pero constante hasta alcanzar la cumbre.
🔁 Variante de descenso
Para la bajada, optamos por evitar de nuevo el recorrido por la cresta.
Una vez alcanzado ese collado previo a la cima, nos dejamos caer directamente hacia las vegas de Piedraxueves, descendiendo de forma más directa . Una alternativa muy recomendable en condiciones como las que encontramos, donde rehacer la cresta habría supuesto un esfuerzo añadido innecesario.
Una vez en Piedraxueves ya solo queda el rápido descenso hacia San Lorenzo
























Comentarios