viernes, 23 de octubre de 2009

El Bierzo

Estimados lectores.
He querido incluir en nuestro blog, que por supuesto seguirá siendo casi de forma íntegra un blog dedicado a la montaña, un apartado de viajes realizados por los componentes de nuestro grupo.
Empezaremos este apartado con el relato de una escapada de fin de semana a la comarca del Bierzo.
De este viaje destacaremos la visita al pueblo de Peñalba de Santiago y a las Médulas.
Espero que este pequeño apartado del blog os guste.


PRIMER DIA: PEÑALBA DE SANTIAGO


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El acceso a Peñalba se efectúa por una carretera de montaña de trazado tortuoso y angosto al discurrir entre los montes Aquilanos y valles como los del Silencio y Friguera. Debemos olvidar la prisa, armarnos de prudencia y abrir los ojos para contemplar la belleza del paisaje.

El recorrido hacia Peñalba de Santiago es uno de los paisajes más bellos de cuantos existen en esta región del Bierzo. Un valle dominado por frondosos bosques de roble, ríos y cascadas naturales, algún pueblecito que se integra en este Valle que parece haberse parado en el tiempo: el Valle del Silencio, virgen, natural y exuberante



Llegamos al bello caserío de Peñalba de Santiago. Sus amontonadas casas, cubiertas de pizarra y piedra, escalonadas hacia el valle, forman un modelo inigualable de arquitectura popular bien conservada.




Está situada en un agreste anfiteatro de montañas cerrado por los altos farallones de las cumbres de la Silla de la Yegua, el Pico Tuerto y la Aguiana. , en un paraje remoto en la cabecera del río Oza, al oeste de la cumbre llamada Peña Alba de la que deriva su nombre: Peñalba. Este paisaje impresionante de alta montaña que se halla al fondo del Valdueza (valle del Oza), a la entrada del valle del Silencio y a 22 Km. de Ponferrada, fue declarado Paraje Pintoresco el 6 de Junio de 1969.
sorprendente paisaje berciano que en otro tiempo sedujo a eremitas y contemplativos, como San Genadio, Valerio o Frutuoso.




Estas típicas casas serranas, de piedra y techos de pizarra, se amontonan en torno a su Iglesia sobre la fuerte pendiente de la ladera de la montaña.



Las nuevas construcciones respetan la tradición arquitectónica y pasear por sus empinadas y angostas calles, con casas de mampostería de pizarra, con solanas de madera en la planta superior y cubiertas por tejados de lajas de pizarra, es como si regresáramos al pasado, gracias al túnel del tiempo.


La iglesia es una reliquia del paso mozárabe por estas tierras, la iglesia de Santiago, único resto del monasterio dedicado al apóstol, cuyas piedras sirvieron para construir buena parte de las casas de los alrededores.
Lastima que el día que visitamos Peñalba la iglesia se encontraba cerrada.




Por su arquitectura rural y por ser el único ejemplar de arquitectura popular berciana, ha sido declarado Conjunto Histórico-Artístico Nacional




SEGUNDO DIA: LAS MEDULAS



Al día siguiente nos desplazamos hasta las Médulas
Las Médulas son los restos de un yacimiento de oro aluvionar.
Su explotación masiva durante la época romana ha dejado los restos que hoy en día se pueden contemplar,

Existen varios recorridos para atravesar las Medulas, pero quizá el más bonito y usado sea la senda de las Valiñas



Tras iniciar la marcha en el Aula Arqueológica iremos cruzando el pueblo por la carretera, rebasaremos la plaza donde se encuentra el lavadero,



dejaremos la iglesia de San Simón y San Judas a la izquierda, unos metros mas adelante llegaremos al Centro de Recepción
de Visitantes, donde nos informarán de todo lo relacionado con el entorno y, si lo deseamos,
nos acompañarán para ir explicándonos como se llevó a cabo la explotación.

Si continuamos sin guía, llegaremos a una barrera señalizada con dirección prohibida (para vehículos), ahí comienza la Ruta de las Valiñas, rebasando la barrera y continuando por la pista asfaltada.


Nosotros la hicimos en dirección contraria, así que comenzamos por donde supuestamente finaliza esta senda. en este caso cogimos un ancho camino que sale a la izquierda del Centro de visitantes.



Pronto nos introducimos en este impresionante paisaje, en el que se conjugan los impresionantes paredones rojizos salpicados de abudante vegetación en especial castaños.



La Senda de las Valiñas es la que conduce al corazón de Las Médulas, en un recorrido prácticamente plano.



Para la extracción del oro, El agua era transportada desde los montes Aquilianos por una compleja red de canales hasta el lugar de la explotación, este agua era almacenada en unos depósitos situados en la parte alta de la explotación




El agua retenida en estos depósitos se arrojaba sobre una red de pozos y galerías sin salida exterior construidos en estas montañas.
A continuación se soltaba el agua almacenada que se introducía en los pozos derrumbando la montaña debido a su presión.
El material arrastrado por el derrumbe era conducido hasta el denominado canal de lavado, donde el oro quedaba depositado por su peso.




El camino está flanqueado por grandes ejemplares de centenarios castaños. Llama la atención lo limpio que se encuentra el suelo que rodea el tronco de dichos castaños, favoreciendo así la recogida de su fruto.



El camino ancho y tranquilo nos ayuda a disfrutar de este magnífico paraje.



Enseguida enlazamos con la pista asfaltada por la que transcurre la subida normal de esta Ruta.
Hace años se permitía el acceso de vehiculos hasta el interior de las
Medulas por esta carretera, afortunadamente en la actualidad esto ya no se permite.

Llegamos al final del asfalto. En este punto continuaremos por una pista de tierra franqueada por muro empredrado a la izquierda y barandilla de madera a la derecha.





Tras una pequeña subida llegaremos a la altura de un castaño con un tronco muy singular.



Siguiendo un poco más adelante llegaremos a la Cuevona, muy llamativa por sus impresionantes dimensiones.
Es la galería de mayor altura de todas las existentes



Estamos en el corazón de las Médulas, un lugar donde descansar y disfrutar del hermoso paisaje.



Podremos introducirnos dentro y observar lo restos de las galerías.
Accediendo al interior de La Cuevona podemos admirar sus magníficas dimensiones



Una vez visitada la Cuevona y admirado el paisaje que se puede observar desde ese punto, continuaremos por la misma senda, en tramo ligeramente ascendente



hasta llegar a la Cueva de la Encantada, ésta por sus carácterísticas es muy llamativa.

Nos sorprende por una singular luminosidad que se produce por la entrada de luz desde un gran agujero situado en su interior en la parte superior.




Finalizada la visita de la Cuevona y la Encantada, podremos ascender un poquito más,
y contemplar el paisaje desde la base del Pico del Águila




Realizamos el camino de regreso por la pista asfaltada que nos llevara hasta el lugar donde se encuentra la Fuente de la Tia Viviana donde se encuentra una pequeña area recreativa.
En este lugar existe un camino que en un fuerte ascenso de unos 20 minutos entre un espeso bosque de jovenes castaños, nos alza hasta el Mirador de Orellán, uno de los puntos más altos de las Medulas.
La visita al Mirador merece el esfuerzo de la ascensión.

Desde el Mirador de Orellán se contemplan, no sólo Las Médulas, sino también los Montes Aquilianos y gran parte de la comarca del Bierzo:
desde Ponferrada hasta los cumbres de los Ancares que hacen frontera con Asturias





Al lado del mirador, se puede recorrer el interior de una de las galerías
excavadas en el monte por los romanos para la explotación del mineral.
Lastima que el día de nuestra visita se encontraba cerrada.



Finalizado este bonito recorrido nos dirigimos a pasar la tarde junto al lago Carucedo.
Con una superficie aproximada de 57 hectareas, su origen se debe probablemente al cierre del valle por los lavados auríferos procedentes de las Médulas.


Sitio perfecto para refugiarse del calor de la tarde, existe en su orilla un chiringuito, merendero y árboles que dan una sombra muy agradable


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