martes, 30 de abril de 2013

De Poncebos a Bulnes por la foz del Texo.

Nuestro recorrido de hoy es muy conocido por los amantes de la montaña en Asturias, pero no por ser tan conocido, es menos digno de mención, ya que dicho caminar pasa generalmente desapercibido al ser parte de nuestro acercamiento a grandes cumbres de los Picos de Europa, dejando a un lado el disfrute de estos terrenos debido a la dura y larga caminata que nos espera hasta las zonas altas.

 Pero si algo se puede destacar sobre el pueblo de Bulnes es la dificultad que siempre ha tenido en sus accesos. Y es dicha dificultad la que ha condicionado la vida de sus habitantes  Buen ejemplo de ello es que el suministro eléctrico no llegó hasta noviembre de 1988, y hoy es uno de los pocos pueblos de España que no cuenta con acceso rodado. La enorme dificultad que planteaba construir una carretera hizo al Principado de Asturias construir un tren funicular que hoy une Bulnes con Poncebos, inaugurado en el año 2.000. No voy a entrar a discutir si es necesario o no, lo que si puedo asegurar, es que le ha restado el encanto que para mi supuso llegar,  cuando aún era un chaval,  por primera vez a este pueblo.  En aquel entonces, no solo dicho funicular aún no existía, sino que además el pueblo no estaba enfocado al turismo como sucede hoy día. 
 Y es que hasta la construcción del funicular, prácticamente la única vía de comunicación de Bulnes con el resto del mundo era a través de la canal del Texo, mediante un precioso y tortuoso sendero de montaña.  Un camino con preciosas armaduras colgadas del vacío que me maravillaron cuando era chaval y que aún hoy día sigue fascinandome, sobre todo por que aumenta la sensación de inusitado aislamiento de estos habitantes de Bulnes .
 En recuerdo de aquella primera vez, he vuelto a hacer aquel recorrido por la canal del Texo, obviando la existencia del funicular. Además acompañado de un tiempo típicamente asturiano.
  

DISTANCIA TOTAL:  8 KILÓMETROS
DESNIVEL ACUMULADO:  450 METROS

Dejamos el vehículo en el aparcamiento habilitado junto al funicular en Poncebos,  cruzamos el puente  de Torbanes y girando a nuestra izquierda, caminaremos por la carretera paralelos al río Cares, aguas arriba

A poco tiempo de nuestro caminar, pasamos ante dos establecimientos hoteleros y a nuestra derecha dejamos la carretera que sube al cercano pueblo de Camarmeña

Pronto pasamos por un túnel y otra caseta de información del Parque Nacional.  desde aquí echamos un vistazo atrás hacia Poncebos con las verticalidades de la sierra de Portudera que aprisionan al Cares por su vertiente derecha.




A nuestra izquierda podemos ver la entrada a la foz del Texu, claramente identificada por la cabaña que hay en su comienzo y desde donde arranca el ancestral camino que sube a Bulnes.



Hemos primero de descender por un sendero que nos conduce al ancestral y rotundo puente la Jaya.  Este nos permite atravesar el caudaloso y cristalino Río Cares.  En esta ocasión un bravo guardián nos parece impedir el paso.



Ascendemos hasta situarnos junto a la cabaña antes mencionada. Tras unos breves zig-zag el camino se adentra en la Canal del Tejo, paralelo al arroyo que discurre por sus profundidades. Hacemos esta corta travesía horizontal, llamada Corredoria de Jéndigos que nos lleva a cruzar el río por el puente del Zardu o "Jardu".



Como vemos el río Texo no baja precisamente manso.  Cruzamos el puente del Zardo y comenzamos a ascender por el otro margen.



A partir de aquí haremos toda la subida por esta ladera izquierda.



Acometemos un tramo de continua subida que se hace más llevadera por los continuos tornos que describe el camino, que nos hacen tomar  altura sobre el fondo de la garganta.  Nos encontramos en el Cueto Codilla.



En el Cueto Codilla empieza lo que se denomina las "Salidas de Bulnes". Un ligero descenso nos hace volver nuevamente a la altura del río,  en la zona denominada Los Puentes.  Paralelos al río avanzamos unos cuantos metros.



Al poco de retomar el sentido ascendente, en un giro a mano izquierda, se encuentra una bifurcación. El moderno camino,  el más marcado, asciende en sucesivos tornos por la zona conocida como Pardu las Robles; nombre que viene dado por el color más oscuro de las rocas de esta zona en contraste con la claridad de la caliza.
 Nosotros tomaremos  el pequeño sendero que sale de frente y que continua paralelo al río.  Junto a la bifurcación existe una oquedad en la roca llamada Paré Quiñones.

Estamos transitando por el antiguo sendero  que remontaba por las Salidas de Bulnes.  Por una sucesión de tornos por tramos continuamente armados que para mi lo hacen más bonito que el camino usado en la actualidad.



Enlazamos con el camino más usado a la altura del Posadorio.  Desde aquí una mirada hacia las verticales paredes situadas sobre nuestras cabezas nos permiten ver este bonito "furaco".



Tras el Posadoiru descendemos ligeramente  para atravesar las Riegas del Texu que bajan casi verticales hacia las entrañas de la foz.



Se ha construido una especie de canalón de hormigón para proteger el camino de la torrentera que a veces desciende por esta ladera.



La subida casi ha terminado y las paredes que oprimían el río se abren permitiendo la existencia de alguna pradería.  Estamos llegando a Colines de Abajo.



Una ligera subida nos deja ante el puente Colines (no tengo foto ya que la lluvia arreciaba y era imposible sacar la cámara)  Al otro lado del puente parte la ruta directa hacia Bulnes de Arriba o barrio del Castillo. 
 
Una vez superado el puente, entramos en la zona de murias y cercados que cierran los prados.  A nuestra izquierda nos encontraremos con la salida del funicular.  Desde aquí miramos hacia las alturas para toparnos con el Bulnes de Arriba.



Finalmente damos vista al pueblo de Bulnes, pueblo de pastores enclavado en pleno Macizo Central de los Picos de Europa, situado en una profunda hondonada rodeada de enormes paredes calizas:  La Peña Maín, el Murallón de Amuesa y las Cuestas del Trave. Aunque esta ubicación pueda parecer caprichosa y remota, es ante todo estratégica, ya que responde a la relativa proximidad a los mejores pastos de la vertiente norte de este Macizo Central, con propiedades y derechos de pastos desde Ostón y Culiembro, en plena garganta del Cares, hasta las proximidades de Pandébano y la Tenerosa, prolongándose hacia el sur por Camburero hasta la Vega de Urriello.  Ya en el siglo XV se dirimían litigios con el pueblo de Caín sobre las zonas de pastoreo.  Entonces Bulnes tenía categoría de concejo, independiente de Cabrales.



Por desgracia para mis ojos, aunque el pueblo es cierto que está mejor conservado.  Bulnes a perdido gran parte del encanto que yo recuerdo allá por los años 90 cuando lo conocí por primera vez.  No obstante no quita de que sea un pueblo y un enclave sumamente hermosos.






Tras tomar unas cervezas en Casa de Rafa y estar un montón de tiempo hablando con su dueño que nos deleitó con innumerables historias montañeras regresaremos a Poncebos por el mismo camino bajo una incesante lluvia que nos hizo disfrutar menos de la bajada.

4 comentarios :

Viti Pisapraos dijo...

Como bien dices apreciado compañero, este es una ruta que casi todos conocemos, pero que a pesar de ello; cada vez que tenemos que transitar por este carismático sendero, a ninguno de nosotros nos deja indiferentes.
Hace ya bastante tiempo que no me acerco a Bulnes y habrá que ponerle remedio. En cuanto a el encanto que tenía antaño este bonito pueblo, gran parte de el, se ha perdido, como bien dices; pero los habitantes del mismo, no pensarán lo mismo (estoy seguro). A ellos les interesa muy mucho, estar mejor comunicados y esto conlleva la masificación del entorno.
En fin amigo mio, hay que ponerse en la piel de cada cual. El progreso avanza y nadie puede detenerlo.
Gracias por mostrarnos este bello reportaje. Un abrazo, montañero.

CARLOS dijo...

Estoy contigo Yoni, Bulnes ya nun ye lo que era, pero también hay que pensar que algo había que hacer o acababa como otros muchos pueblos de nuestra región, abandonados y con sus casas, hórreos y paneras destruidos. El camino que nos descubres mítico acceso sigue ahí para los que lo seguimos disfrutando. Precioso reportaje que me trae grandes recuerdos. Saludos y hasta pronto.

Norberto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cienfuegos dijo...

Que razón tienes de que por ahí solemos ir a calzón quitao, a toda prisa pensando en lo que nos espera por arriba y casi, casi, ni le prestamos la atención que merece. Tengo yo una foto a la entrada de Bulnes en la que debía tener 8 o 9 años. Ya llovió. Tambien recuerdo la primera vez que volví tras la inauguración del funicular. Hacia unos años que no iba. Menuda desilusión que me llevé. Supongo que el pueblo se ha salvado, pero desde luego, ya no es lo que era. Un saludo