martes, 8 de septiembre de 2015

Sendero de los Aduaneros (Sentier des Douaniers) Córcega día 17º

SENDERO DE LOS ADUANEROS (CORCEGA DÍA 17)

ENLACE AL RESTO DEL VIAJE

Habíamos hecho noche en Saint Florent y la idea era  tomar un barco para visitar las playas de Saleccia y Lottu situadas en el desierto de los Agriates.  Pero el mal estado de la mar hizo que ese día no saliera ninguna embarcación desde el puerto.
Así que teníamos que buscarnos un plan B ya que había que aprovechar nuestro último día en Córcega, y es de noche tomábamos el ferry en Bastia que nos llevaría hasta el puerto francés de Toulon.
Así que volvimos a recorrer las sinuosas carreteras del Cap Corse para dirigirnos al extremo nororiental del cabo.  Concretamente a la población de Macinaggio donde arranca "Le sentier des Douaniers" (El sendero de los aduaneros).

"Le sentier des douaniers" recorre el litoral del norte del Cap Corse, una larga ruta de 9 horas, de la que nosotros hemos hecho una pequeña parte: de Macinaggio a la Torre de Santa María (un total de 9 kilómetros ida y vuelta).

 "Le sentier des douaniers" es el camino tradicional que une las poblaciones de Macinaggio (este), Barcaggio (norte), Tollare (norte) y Centuri (oeste). Tener en cuenta si lo hacéis, el llevar mucha agua y además disponer de un medio de transporte para volver al punto de partida, durante los meses de verano desde Barcaggio parte un pequeño barco que hace la ruta de vuelta a Macinaggio a las 11 y a las 15 horas.

Os dejo el enlace a la web de la empresa:   http://www.sanpaulu.com/sanpaulu_gb.htm

 Iniciamos el camino en el puerto de Macinaggio y nos dirigimos a la playa de la población que recorreremos en toda su longitud. 

 

Al final de esta arranca un camino peatonal que pronto se bifurca en dos.  Tomaremos el sendero de la derecha, que pegados al mar ascenderá suavemente hasta la Punta di a Coscia (donde encontramos antiguos cañones y unas preciosas vistas hacia la bahía de Macinaggio).



Atravesamos la ladera por el camino principal, señalizado con marcas amarillas...

 

  hasta enlazar con una pista que nos lleva en descenso hacia la bonita Plage de Tamarone.  Donde en los meses de verano tenemos un chiringuito playero.

 Nos llama la atención la altura que alcanzan las posidonias.  El litoral corso es un paraíso para esta planta acuática.

 Es una planta endémica del Mediterráneo declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en reconocimiento a sus múltiples beneficios para el medio ambiente.  

Se calcula que más de 400 especies vegetales y 1.000 de animales habitan en las praderas de posidonia. Un número elevado de estas especies viven exclusivamente en las praderas por lo que su supervivencia depende de la conservación de este hábitat.

además protegen la costa de la erosión, atrapando los sedimentos y, como hacen los manglares y arrecifes de coral, forman una barrera ante grandes tormentas y oleajes. 

 Atravesamos la playa en su totalidad y tenemos una nueva bifurcación. volvemos a tomar el camino costero en lugar del interior, ya que es mucho más bonito.  Un vistazo atrás hacia la Plage de Tamarone



El sendero alcanza la Plage des Îles situada justo enfrente de las islas Finocchiorala 



Realizamos un corto ascenso dejando a nuestras espaldas las ilas Finocchiarola.


Seguimos nuestro recorrido con nuestro objetivo la Tour de Santa María al fondo.


Descendemos nuevamente a nivel del mar ya muy cerca de  La Tour de Santa Maria.


Aparentemente se conserva en bastante buen estado.....


Pero vemos al situarnos junto a ella que esta en un estado completamente ruinoso.  No obstante la estampa de la torre emergiendo desde las cristalinas aguas es verdaderamente fotogénica.



En nuestro regreso a Macinaggio iremos por los caminos interiores (las bifurcaciones que obviamos en nuestro camino de ida).  es un recorrido mucho más feo pero más directo.  A los pocos minutos de abandonar la Tour de Santa María pasaremos junto a la Chapelle Santa Maria della Chiappella.


1 comentario :

Paloma Robles dijo...

Hermosísimo reportaje que nos muestra unos paisajes impresionantes. La verdad es que dan ganas de volar a Córcega. Saludos