Nos levantamos con la intención de ascender a Peña Trevinca 🏔️, el punto más alto de la zona. Sin embargo, el viento fuerte y el frío en pleno finales de mayo nos hicieron cambiar de planes al inicio de la ruta.
Ya en San Martín de Castañeda 🌿, donde nos alojábamos, decidimos improvisar y seguir la Senda de los Monjes, enlazando con el recorrido del Cañón del río Tera 🌊 en formato circular.
El resultado fue un itinerario inesperado y de gran belleza, probablemente uno de los más bonitos que hemos realizado fuera de Asturias.
Se trata de una ruta muy recomendable en primavera, con el caudal alto, la vegetación en plena floración 🌼 y temperaturas aún suaves. También puede ser interesante en otoño, aunque no es aconsejable en verano por la exposición al sol y la falta de sombra.
A pesar de su buena señalización, el Cañón del río Tera no es una ruta fácil ni apta para todo el mundo: es larga, con tramos sobre roca 🪨 y pasos donde hay que usar las manos.
🏔️ Cañón del río Tera y Senda de los Monjes
Circular desde San Martín de Castañeda (Parque Natural del Lago de Sanabria)
San Martín de Castañeda
Sanabria (Zamora)
Circular
15,5 km
700 m
7 h aprox.
MODERADA
Finales de mayo
Collado de Teleno (1615 m)
Tramo de cañón con pasos sobre roca, pequeñas trepadas y zonas sin sombra. No apta para personas sin experiencia en montaña.
🏛️ La Senda de los Monjes
Antes de comenzar el descenso conviene detenerse unos instantes en San Martín de Castañeda, una pequeña localidad situada sobre el Lago de Sanabria. Desde su balcón natural se obtiene una de las mejores panorámicas del mayor lago de origen glaciar de la Península Ibérica.
La historia de este lugar está ligada a su monasterio. Se cree que en el siglo X un grupo de monjes procedentes del monasterio mozárabe de San Cebrián de Mazote se establecieron aquí atraídos por la riqueza del lago y las condiciones del entorno. Todo apunta, además, a la posible existencia de un asentamiento religioso anterior, probablemente de época visigoda.
🥾 La ruta desciende desde San Martín de Castañeda hasta las proximidades de Ribadelago, siguiendo el antiguo camino utilizado por los monjes y por quienes trabajaban para el monasterio. Durante siglos fue una vía de comunicación fundamental entre el cenobio y el entorno del lago.
Mientras avanzamos por sus empedrados tramos y atravesamos bosques de robles, resulta inevitable imaginar a aquellos religiosos recorriendo diariamente este mismo camino para abastecerse, pescar en el lago o atender las numerosas propiedades que dependían del monasterio.
🌄 Tras un tramo descenso bajo la sombra del bosque, el sendero abandona momentáneamente la protección de los árboles y nos regala uno de los rincones más espectaculares de toda la Senda de los Monjes.
De repente, el paisaje se abre ante nosotros y aparece un magnífico balcón natural sobre el Lago de Sanabria y las montañas que lo rodean.
La panorámica resulta sencillamente extraordinaria, permitiéndonos contemplar gran parte de la cubeta glaciar excavada hace miles de años por los hielos que modelaron este singular paisaje.
📍 El propio camino constituye aquí uno de los principales atractivos del recorrido. El sendero discurre cuidadosamente empedrado sobre un impresionante afloramiento de grandes bloques graníticos, formando un trazado que parece fundirse con la roca y el entorno natural.
🪨 Resulta inevitable detenerse unos minutos para admirar tanto las vistas como el extraordinario trabajo realizado por quienes acondicionaron este paso hace siglos. Las piedras perfectamente colocadas y adaptadas a la irregularidad del terreno han permitido que el camino sobreviva al paso del tiempo, convirtiéndose en uno de los elementos más característicos y fotogénicos de la ruta.
🥾 Continuamos descendiendo por la histórica Senda de los Monjes, perdiendo altura de forma constante mientras las vistas se abren sobre el fondo del valle.
A nuestra izquierda aparece cada vez más cercano el pueblo de Ribadelago, situado junto a las aguas del Lago de Sanabria, mientras que frente a nosotros se extiende el amplio Valle del Tera, uno de los paisajes más característicos de este espacio natural.
Finalmente alcanzamos una importante intersección de caminos. Por la izquierda desciende el sendero procedente de Ribadelago, que remonta el espectacular Cañón del Tera, una de las rutas más conocidas y frecuentadas del entorno del lago.
📍 En nuestro caso no continuaremos hacia el pueblo. Dejamos atrás el desvío a Ribadelago y seguimos las marcas del sendero que se adentra en el Cañón del Tera.
El sendero se adentra de lleno en el espectacular Cañón del Tera, acompañando al río en su discurrir entre enormes masas graníticas modeladas durante miles de años por la acción combinada del agua y los antiguos glaciares que ocuparon este valle.
Durante este tramo avanzamos por un camino perfectamente balizado que alterna zonas de bosque con numerosos afloramientos rocosos. Todo perfectamente marcado.
En varios puntos el sendero se aproxima a la orilla del Río Tera, permitiéndonos contemplar de cerca pozas como este Pozo de Las Forcadas, en este caso formado por un pequeño arroyo afluyente del Tera
🪨 Especialmente llamativos son los enormes bloques graníticos dispersos por el valle, algunos de ellos de dimensiones colosales. Estas moles rocosas constituyen uno de los rasgos más característicos del entorno y nos recuerdan el intenso modelado glaciar que sufrió esta zona durante el Cuaternario.
Se continúa hacia la Poza de las Ninfas, donde el cañón se abre ligeramente y el río forma una poza de mayor amplitud. El agua queda completamente remansada, con un entorno más abierto y accesible que en los tramos anteriores.
Aparece algo más de vegetación en las orillas, lo que le da un aspecto más amable y con cierta invitación al baño, especialmente en época estival. En verano, con temperaturas más altas, es fácil imaginar este punto como una de las paradas más agradables de la ruta.
En mayo, con el deshielo reciente, el agua se mantiene extremadamente fría, por lo que la parada se reduce a lo justo para refrescar los pies antes de continuar el itinerario.
Aquí comienza un ascenso más sostenido, que se desarrolla de forma continua entre grandes bloques graníticos 🪨, alternando con ratos que discurre por sendero entre la vegetación en maxima floracion primaveral

El sendero avanza siempre próximo al cauce del Tera 🌊, que desciende en pequeños saltos de agua y escalonados, que hacen un disfrute para la vista esta ascension
En este punto el itinerario cambia de margen del Tera 🌊. Venimos progresando siempre con el río a la derecha, hasta que el sendero obliga a cruzar hacia el lado opuesto.
El paso se realiza por una serie de bloques de piedra que permiten salvar el cauce, cambiando entonces el río a nuestro lado izquierdo.

Para salvar los resaltes que forma el propio salto de agua, el sendero se desvía ligeramente hacia la derecha, alejándose del cauce y ganando algo de altura.
Regresamos al nivel del cauce. A partir de aquí se suceden varias pozas encadenadas con resaltes rocosos que obligan a superar pequeños escalones naturales del terreno,
Tenemos algún paso puntual de trepada sencilla en el que es necesario ayudarse de las manos 🪨. Es un tramo más entretenido y también de los más espectaculares del recorrido
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Más adelante se alcanza una bifurcación clara de senderos. Si se toma el ramal izquierdo, el camino se dirige hacia la Cueva de San Martín 🌊. En nuestro caso, al no llevar la información bien estudiada y pensar que se trataba de una cueva más alejada o de acceso complejo, decidimos no desviarnos.
En realidad, este desvío conduce a una de las zonas más destacadas del río, donde se forma posiblemente la poza o laguna de mayor tamaño del curso alto del Tera, un punto que probablemente merece la pena visitar si se conoce de antemano.
Nosotros continuamos por el ramal derecho, iniciando ya la ascensión progresiva de regreso hacia San Martín de Castañeda 🏔️.
La subida discurre junto al arroyo de los Covadosos 🌿 hasta una amplia pradería donde se conservan un par de chozas 🛖.
Ascendemos hacia la parte alta de la pradería siguiendo las marcas de los hitos y las señales de pintura, hasta enlazar con un camino bien definido y de mayor anchura, de aspecto carretero.
En este punto tomamos dicho camino hacia la derecha, realizando un giro prácticamente de 90 grados.
A partir de aquí se avanza en ascenso suave a media ladera, ganando altura de forma progresiva.
El trazado discurre abierto y cómodo, con el valle del Tera 🌊 quedando cada vez más abajo y ofreciendo amplias vistas sobre el cañón, que desde esta posición se aprecia en toda su extensión
Superado el collado, el recorrido continúa por una ancha pista forestal, cómoda y evidente, que permite un descenso progresivo. Este tramo final nos va conduciendo de vuelta hacia San Martín de Castañeda, cerrando así esta bonita ruta circular.





































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