Travesía entre precipicios e historia: de San Esteban de Cuñaba a Tresviso por la vertiginosa Pasá Picayo, y bajada a Urdón, en el desfiladero de La Hermida, por el Camino de la Peña, el viejo camino minero. Solo para montañeros con buena cabeza.
🏔️Los tres hitos del día
Un sendero colgado sobre el desfiladero, con cables y barandillas.
Parada para comer en el pueblo más aislado de Cantabria.
Zetas y muros levantados a mano hasta el río Urdón.
La jornada de hoy nos regala uno de los recorridos más espectaculares y exigentes de los Picos de Europa, enlazando San Esteban de Cuñaba con Tresviso y bajando finalmente por el Camino de la Peña hasta Urdón, en pleno desfiladero de La Hermida. Una travesía con aroma a historia, vértigo y paisajes de los que no se olvidan.
🧗♂️ La Pasá Picayo unía antaño San Esteban y Tresviso, dos aldeas muy próximas en el mapa pero separadas por la brusca sierra de Cocón. Mientras la vertiente hacia Tresviso es suave y amable, el lado hacia San Esteban cae casi a pico sobre el desfiladero. Por ahí, precisamente, discurre este camino colgado, que durante generaciones usaron los pastores de ambos lados.
🏗️ Desde Tresviso bajamos por el Camino de la Peña hasta Urdón, una verdadera obra de ingeniería del siglo XIX, construida para sacar el mineral de las minas de Ándara hasta el fondo del valle. Muros de contención levantados a mano, caminos colgados sobre el abismo y vistas al desfiladero de La Hermida hacen que este tramo, aunque más sencillo que Picayo, sea igual de memorable.
📌 Si te atraen los senderos olvidados, los caminos improbables y la sensación de estar cruzando un pedazo de historia rural y minera, este recorrido te marcará.
- La Pasá Picayo fue sendero oficial (PR-PNPE 29), pero se descatalogó por su peligrosidad: hay pasos tallados en la roca, con caídas verticales y sin protección lateral.
- Hay varios tramos con cable y barandillas, algunos con trepadas cortas sobre caliza que resbala con la humedad.
- No es apta para personas con vértigo, ni recomendable en mojado, con nieve o con niebla.
- El Camino de la Peña es mucho más sencillo y sí se puede hacer con niños, aunque también va junto al vacío en algún tramo.
- Empezamos en San Esteban de Cuñaba (Peñamellera Baja, Asturias) y terminamos en Urdón (Peñarrubia, Cantabria), junto a la carretera del desfiladero de La Hermida.
- Nosotros usamos dos coches para hacerla en travesía. También puedes recurrir a alguno de los taxis rurales de la zona, sobre todo en verano.
- No enlaces a pie por carretera: el tramo Rumenes–Urdón es muy peligroso para los peatones.
- 📍 San Esteban de Cuñaba en Google Maps · Urdón en Google Maps
🧭El recorrido de un vistazo
🗺️ Mapa del recorrido:
1San Esteban de Cuñaba y el bosque de Robicores↑ Recorrido
Salimos de la plaza de San Esteban de Cuñaba. Tomamos el camino hormigonado que sale de la plaza y nos lleva hacia el este, entre castaños, hasta el mirador del Cueto Bea.
Desde el mirador tenemos una visión perfecta del coqueto pueblo de San Esteban y del valle en el que está enclavado.
El camino gira hacia el sur y se mete en un robledal donde encontramos un área recreativa. Subimos por encima de ella hacia el cauce del arroyo Robicores, lo cruzamos y seguimos hacia el este por el sendero que, en fuerte subida, nos mete en el impresionante bosque de Robicores.
2El Llambrial y la canal de las Tejucas↑ Recorrido
El sendero supera una sucesión de colladas y canales, ya totalmente pegados a las paredes verticales que caen desde la sierra de Cocón.
El camino gira al sur y debemos cruzar una pequeña riega.
Para superar este punto nos encontramos con el primer tramo con cable, que usamos para una pequeña trepada complicada por la humedad de la caliza: estamos en el Llambrial de las Tejucas.
Este paso nos da entrada a la canal de las Tejucas, herbosa y muy pindia, que subimos por las numerosas revueltas que traza el pequeño sendero.
Subimos por un pequeño paso de trepada, también con cable, que nos alza a una prominencia rocosa protegida por una precaria barandilla de los abismos que caen al otro lado, hacia la canal de los Obreros.
3La Canal del Infierno y el Collado de los Cabreros↑ Recorrido
La canal termina en un pequeño collado, a la izquierda de un resalte rocoso. Desde aquí vemos la siguiente canal que nos toca: la Canal del Infierno. Para llegar a ella hay que perder unos metros y bordear un escarpe rocoso.
Un pequeño sedo protegido por otro tramo de cable nos permite superar el resalte que separa las dos canales.
Afrontamos la dura subida por la pindia Canal del Infierno.
La canal termina en una zona entre dos cuetos característicos.
Llegamos al Collado de los Cabreros (815 m), donde se nos abre la vista al Deva, el desfiladero que atraviesa y la carretera que va por él.
4La Pasá Picayo↑ Recorrido
El sendero sigue subiendo hacia una llamativa horcada, la Jorcá del Picayo. En la foto la vemos a nuestra espalda.
Una fuerte subida en busca de la Pasá Picayo, protegida con unas barandillas de madera.
Tras las barandillas cruzamos una zona bastante vertical protegida con cable.
Llegamos a la Pasá Picayo, que nos asoma al valle de Urdón.
Antaño, la Pasá Picayo fue la única comunicación entre Tresviso y San Esteban, y la usaban a diario los pastores de ambos lados. Con el tiempo casi cayó en el olvido, hasta que se reabrió como ruta de montaña y se señalizó como PR-PNPE 29.
Su peligrosidad acabó sacándola del catálogo de senderos del Parque Nacional. En septiembre de 2018 un montañero murió al tropezar en un paso estrecho y caer unos 250 metros por una canal.
5Canal de Requejo, Canto Morón y Canto las Torcas↑ Recorrido
Afrontamos una fuerte bajada hacia el Tombu Sulabara.
Un vistazo atrás nos da idea de lo vertical que es todo este terreno, donde no se puede tener un tropezón.
Cruzamos un saliente rocoso por pasos armados, donde hay que extremar la precaución: los abismos que tenemos a los pies son de impresión.
Superado el resalte entramos en la Canal de Requejo, que bajamos en diagonal por su pedrera.
Pasada la pedrera, nos vamos a la derecha, hacia la base de una pared caliza con dos oquedades, y empezamos una fuerte subida por terreno herboso hacia el Canto Morón (920 m), que cruzamos por otro tramo muy vertical protegido con cable.
El sendero pasa un tramo llano por la ladera suroriental de la sierra de Cocón. Luego llegamos a otra zona caliza, con el camino más marcado, y cruzamos el último paso armado del recorrido para subir al Canto las Torcas (975 m), el punto más alto del día.
Desde aquí solo nos queda una suave bajada hasta Tresviso.
6Tresviso y el Camino de la Peña↑ Recorrido
Paramos a comer en Tresviso, donde hay un par de establecimientos de hostelería. Después nos toca el largo pero espectacular descenso hasta Urdón por el Camino de la Peña. Este camino se creó a mediados del siglo XIX para sacar el cinc de las minas de Ándara hasta el río Deva. Por el río se llevaba a Unquera y desde allí en barco a otros países europeos, o en tren hasta Santander. El transporte se hacía en carros por la parte superior y con caballerías en la inferior.
Tresviso es el pueblo más aislado de Cantabria: en coche solo se llega desde Asturias, por una carretera de curvas que sube desde Sotres. Desde Cantabria hay que subir a pie, precisamente por el Camino de la Peña.
Aquí y en Bejes se elabora el picón Bejes-Tresviso, un queso azul de leche de vaca, oveja y cabra que madura al menos dos meses en cuevas calizas. Tiene Denominación de Origen desde 1994, y antiguamente se envolvía en hojas de arce.
Al poco de dejar el pueblo llegamos a un mirador desde el que vemos el espectacular descenso que nos espera.
Empiezan las primeras zetas, que nos dejan en las cabañas ya derruidas de la Invernal de Prias.
Aquí, por desgracia, empieza a llover con fuerza y deslucen las fotos de las innumerables zetas que nos llevan hasta el fondo del valle del río Urdón.
El trazado es una auténtica obra de ingeniería, con muros de sujeción hechos a mano (armaduras) en un emplazamiento inverosímil.
El Parque Nacional fecha la apertura del camino en la segunda mitad del siglo XIX, para sacar el mineral de las minas de Ándara y de Tresviso. Sus muros se levantaron a mano, con mampostería, en un lugar casi imposible, y siguen sosteniendo el camino siglo y medio después.
Espectacular el tamaño de las armaduras.
El último tramo va junto a las aguas esmeralda del río Urdón, que cruzamos por dos puentes, el primero de piedra.
- Si la Pasá Picayo te impone, el Camino de la Peña entre Urdón y Tresviso es una ruta magnífica por sí sola.
- Elige un día seco: la caliza húmeda de los pasos con cable resbala mucho.
- Aprovecha la parada en Tresviso para probar el picón.
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